diumenge, 10 d’agost de 2014

L’entrenament de l’atleta popular

Els entrenaments de l’atleta popular a vegades s’apropen massa als de l’atleta professional i s’acaba de perdre l’objectiu bàsic del córrer: córrer per córrer simplement per gaudir o com escriu un amic en el seu blog: run for fun


Correcaminos
LASTRA, T.: "La columna de andrópilis"
Arthax. Madrid, 1991.

Entre todas las manifestaciones del correr, ninguna será más placentera y gratificante que el entrenamiento compartido con amigos corredores, en plena naturaleza. Entrenamientos exentos de competitividad, relajados y a ritmos soportables, acompañados sólo por el rumor de las pisadas y las conversaciones.
Valoremos esto y sigamos jugando así, porque sin darnos cuenta hemos ido cayendo en manos del peor enemigo que podíamos imaginar: comenzamos a correr crispados; intoxicados por la competencia o en servidumbre de metas o marcas irrealizables, esclavos de planes de entrenamiento cercanos a los trabajos forzados. Los entrenamientos alegres y armoniosos, agradablemente agotadores, comienzan a tornarse en un palenque de cruentas refriegas, en una exposición personal de marcas y jerarquías, con el único fin de proclamarles a nuestros compañeros que estamos en en escalafón superior; e inmersos en esa guerra fría y solapada, el encanto del juego compartido se va transformando irremediablemente en estúpidos enconos, que se alejan cada vez más de los verdaderos motivos que nos acercaron al juego del correr.
Retornemos a este juego, porque es conmovedora, cuando no ridícula, la actitud de muchos corredores de los que se ha dado en llamar recreacionales o populares, que está más próxima del profesional del atletismo, que de sus propias y reales condiciones.
No seamos ingenuos: no vamos a ser olímpicos, ni profesionales. Creo que el mercado se ha inundado de planes que restan espontaneidad y libertad al corredor y que, sobrellevados con los deberes profesionales, familiares y demás avatares diarios, sólo nos llevarán a tensiones, agotamientos y cansancios.
No es que no sea partidario de las competiciones, sino que las mismas deben ser para nosotros una meta secundaria, siempre en función de la principal que es el mantenimiento de la forma, que debe ser el primer mandamiento del corredor. Acabar una carrera habiendo conseguido una buena marca o clasificación es bueno para nuestra vanidad, pero si tenemos que pagar por ello con dolores, bajas formas o postraciones cercanas a la enfermedad, el triunfo deja de tener cualquier valor.

Corrent com un F-1